jueves, 9 de agosto de 2007

Un hermoso cuadro atribuido a Los Landaeta




En 1772 el obispo Mariano Martí visitó la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia en Caracas. Según su testimonio en el altar dedicado a Santa Rita se encontraba “de remate un cuadro de la Coronación de Nuestra Señora…” Este cuadro fue atribuido al Taller de los Landaeta por el historiador Alfredo Boulton en la década de 1960. Para Boulton la pieza presenta rasgos estilísticos semejantes a otras obras de los Landaeta como: la forma de dibujar la corona, los ocho radios de las estrellas, el tono ocre-rosa de la atmósfera superior, el intercalado de las estrellas que bordean la aureola y la tendencia a dibujar los dedos de las manos algo gruesos. Para apoyar su teoría Boulton sostiene que: “un factor más que contribuye asimismo a identificar este lienzo con ese grupo es la utilización de los destellos del halo, con suaves veladuras separadas por espacios más sombríos en que se deja al descubierto la propia pintura que sirve de fondo.”
En la parte superior del cuadro aparece la Santísima Trinidad elevada en una atmósfera celestial. Cristo se muestra a la izquierda con barba corta y cabello castaño oscuro, el Espíritu Santo en forma de paloma al centro y Dios Padre representado a la derecha como un venerable anciano barbado.
El artista plasma la imagen de Jesús con el torso desnudo seguramente para mostrar la herida del costado; tan sólo un manto le cubre desde la cintura hasta los pies, de los cuales deja ver uno con las hendiduras de los clavos. Se reconoce además por la cruz que porta levantada en su brazo derecho la cual recuerda el sacrificio de la crucifixión y por tres rayos de luz que sobresalen de su cabeza a manera de halo divino.
Dios Padre se encuentra representado como es habitual, portando ricas vestiduras blancas, una capa pluvial y cinturón o estola. Reconocemos su jerarquía por portar una aureola en forma de triángulo, símbolo trinitario. Ambas figuras, Cristo y el Padre, sostienen juntos un cetro que alude a la coronación de María como reina celestial.




La figura mariana está ubicada al centro de la composición, sentada entre nubes, portando un vestido rosa con pechera blanca. El manto azul que le cubre la espalda desciende hasta sus pies. Muestra el cabello largo y ondulado, y sobre su cabeza lleva una corona dorada con franja inferior decorada de piedras rojas y verdes. Alrededor de su cabeza emergen destellos y halos de luz intercalados por doce estrellas. En la mano derecha sostiene un rosario el cual deja caer entre sus vestidos, mientras que apuntando al corazón resguarda un pañuelo con la mano izquierda.
En el extremo inferior izquierdo del lienzo se encuentra a San Juan Bautista Niño. Viste como ermitaño, con una piel de cordero, y túnica roja para rememorar su muerte. El modelo iconográfico del pastor se ve enfatizado por la figura de un corderito a sus pies que en muchas ocasiones alude el sentido apostólico del santo y profeta como “pastor de ovejas” la misma atribución que se le da a Cristo quien también se ve reflejado en el animal sacrificial en los antiguos ritos religiosos hebreos y recuerda la actitud de sacrificio de Jesús ante la humanidad. Sostiene en su mano izquierdo una cruz alta de la que cuelga una estrecha cinta con escrituras en latín, cuya lectura resulta difícil por el estado de conservación de la pieza.





Al otro extremo se halla Santiago Apóstol, representado como un joven de barba oscura y corta, traje pardo con capa y una concha marina sobre su hombro, que lo identifica como peregrino. Sus manos están cruzadas sobre su pecho en actitud de adoración, y de su capa entreabierta sobresalen llamas de color rojo que nos hablan de su corazón inundado de caridad. En su brazo izquierdo y sobre su pecho sostiene un báculo o bastón pastoral de madera oscura.



Texto: Verónica Leyba

Fotos: José La Rosa

Edición: Janeth Rodríguez



Fuente: Verónica Leyba, Estudio histórico del patrimonio escultórico y pictórico colonial de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia de Caracas. Caracas: UCV, FHE, 2004 (texto inédito).



Adenda:
Lamentablemente este hermoso cuadro ya no se encuentra en el templo capitalino, sino en el Museo Sacro a donde fue trasladado para su restauración. Según fuentes de la institución fue intervenido en la década de 1980, aunque hoy día se encuentra en muy mal estado de conservación. El cuadro está compuesto por dos trozos de lienzo separados por la mitad, en cuya costura hay gran deterioro de la capa pictórica. Desde esta tribuna hacemos un llamado a los responsables del museo para que inicien una campaña de recolección de fondos (la cual apoyaremos con buena fe), que permita contratar a un restaurador profesional, a fin de salvar esta importante pieza y devolverla a su iglesia original. Se trata de una obra con un importante valor patrimonial, histórico y estético, además de tratarse de una pieza extraordinariamente hermosa, que merece ser conocida por todos los venezolanos. Rogamos que bajo ninguna circunstancia se permita que manos inexpertas intenten retocar la pieza, ya que se perdería definitivamente su calidad y belleza.



Janeth Rodríguez

5 comentarios:

Leandro dijo...

Ya estábamos esperándo un nuevo comentario. Nunca he visto ese cuadro, pero estaré pendiente vuadno visite la Plaza Bolivar. Infórmenos como contactarla para iniciar la recolección de fondos para su restauración.

Saludos Cordiales.

Janeth Rodríguez dijo...

Gracias por ser fiel lector de este blog. Lamentablemente en estas semanas el trabajo ha sido bastante fuerte, y tuve que viajar a Barquisimeto, Mérida y Ecuador, por lo cual no tuve tiempo de publicar algo nuevo.
Una aclaración: el cuadro no está expuesto al público. Se encuentra en el depósito del museo. Por lo cual no podrá verlo.
Y otra aclaración: no hay ninguna campaña de recolección de fondos. Es una sugerencia mía. Pero será la dirección del museo quien deberá asumir esa alternativa, que me parece bastante práctica. Ojalá les interese restaurar la pieza con algún profesional, ya que es una obra maravillosa.

Leandro dijo...

Bueno pues entonces propongámosla formalmente. Creo que una de las funciones de los que creemos en la conservación de nuestro patrimonio histórico y cultural es la de tomar la iniciativa en la conservación, ya que las autoridades llamadas a esto no realizan sus funciones; en cambio, cambian y desafían la tradición artística (caso Maria Lionza, Plaza de Colón, etc). Sería una forma de comenzar. No quiero generar polémicas, es solouna humilde sugerencia. Y seguimos en contacto.

AlexPintor dijo...

Janeth, en primer lugar felicitarte por este magnífico blog. Me he quedado maravillado por un trabajo tan impecable, y por servir de cauce de difusión a un tema de investigación tan apasionante como el arte colonial, tan seguido por colegas míos de la Universidad de Granada (puede que conozcas a Rafael López Guzmán, Ignacio Henares o Lázaro Gila), aunque yo, dedicado a la arqueología islámica, me desvío de ese campo. Tienes un enlace en mi blog, 'Sí a la Historia del Arte'. Un saludo desde España :)

Janeth Rodríguez dijo...

Gracias por tus amables comentarios. A mi también me gusta mucho tu blog. Lamentablemente aún no he tenido el placer de conocer a tus colegas de Granada. Sólo conozco algunos de Sevilla, León y la Autónoma de Madrid, aunque puede que esté olvidando a alguien, upps! En fin, cualquier cosa estamos a la orden de este lado del charco...