domingo, 24 de junio de 2007

Las benditas ánimas del Purgatorio



Las Benditas Animas del Purgatorio es una de las iconografías más populares del arte colonial venezolano. Prácticamente son pocas las iglesias locales que no exhibían un retablo dedicado a esta creencia, cuyo origen se remonta al siglo XII. Según la doctrina católica el purgatorio es un lugar al cual van las almas de los que han muerto sin la pureza suficiente para entrar al paraíso celestial, pero que tampoco merecen la eternidad del castigo infernal. En el purgatorio las almas se purifican de sus pecados, mediante el fuego, pero a diferencia del infierno, disfrutan la vista de la gloria y poseen la esperanza de su pronta redención.

Esta doctrina se difundió a través de las imágenes: relieves, esculturas, pinturas y grabados representaron a las ánimas sumidas en el fuego purificador, pero con gestos tranquilos y devotos. Por lo general se hallan orantes y resignadas a su suerte, todas ellas ostentando los signos de su vida anterior. Así podemos reconocer a reyes portando su corona, obispos con mitras, frailes tonsurados, monjas, laicos y hasta algún que otro mestizo y esclavo, demostrando que la muerte es para todos.

Ante la duda sobre el espacio físico que ocupaba el Purgatorio, los artistas tendieron a representarlo en un lugar subterráneo, cercano al infierno, pero con la posibilidad de visualizar la gloria celestial. Por ello las ánimas siempre aparecen representadas en la parte inferior de la composición, mientras en el espacio superior se despliega una visión celestial, en donde la Santísima Trinidad, la Virgen María, algunos santos y ángeles las consuelan con su presencia.
Precisamente una figura constante en nuestras imágenes del Purgatorio es la Virgen del Carmen. Era una creencia arraigada entre la población que la patrona de la orden carmelita liberaba del purgatorio cada sábado a las ánimas que en vida fueron devotas al escapulario carmelita. Así la Virgen del Carmen se constituyó en una poderosa abogada que intercedía por las ánimas, obteniendo su pronta liberación.


Otros santos se constituyeron también en importantes protectores de las ánimas. En muchos cuadros podemos observar a San Francisco de Asís repartiendo su cordón con 3 nudos que simbolizan la obediencia, la pobreza y la castidad. También puede aparecer representado Santo Domingo de Guzmán distribuyendo rosarios entre las ánimas.

A su vez los ángeles se dedican a consolar a las almas y también reparten rosarios, escapularios y cordones. Una figura angelical que es bastante frecuente es san Miguel arcángel, a quien la tradición convirtió en juez, que mediante una balanza pesa a las almas o a sus acciones.
En la parte más elevada de la composición puede encontrarse a la Santísima Trinidad. Las tres divinas personas son en última instancia quienes tienen la potestad de liberar a las almas del fuego purificador.

Texto: Janeth Rodríguez

Fotografías:
Atribuido a Juan Pedro López, Las benditas ánimas del Purgatorio, 1772. Iglesia del Santísimo Cristo del Buen Viaje, Pampatar.

Anónimo, Las benditas ánimas del Purgatorio, siglo XVIII. Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Baruta. Foto de María Angélica García.

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