Por Janeth Rodríguez Nóbrega Un tema especialmente apreciado por los cristianos es la imagen del Niño Jesús , como figura en solitario, desligada de cualquier narración histórica. Esta iconografía se comenzó a representar desde el siglo XIV en Italia. Como bien señala Schenone: " Será la imagen familiar por excelencia, de pie, sentada, reclinada o dormida, vestida de mil maneras diferentes y ta mbién el pequeño e inocente esposo que acompañaba a las monjas en su celda desde el día de su profesión […] a la que transferían su inevitable, aunque sublimado, amor maternal. " Los escultores quiteños exportaron a diversas partes de Latinoamérica numerosas imágenes del Niño Jesús , talladas en madera, encarnadas y policromadas. Las piezas ostentan encarnados pálidos y brillantes, con mejillas y labios sonrosados, ojos de vidrio, y cabelleras oscuras con algunos bucles dorados. La variedad de posiciones y gestualidad es muy amplia, oscilando desde niños acostados dormidos o despiertos...