martes, 5 de abril de 2011

El Niño Jesús con ángeles músicos de Juan Correa (1646-1716/17)

Por Janeth Rodríguez Nóbrega

En el Museo Nacional de Arte de México se encuentra un óleo sobre tela firmado (en el ángulo inferior izquierdo) por el artista novohispano Juan Correa. La pieza mide 76 x 143.5 cm y se ha titulado como El Niño Jesús con ángeles músicos (Fig. 1).


Fig. 1 Juan Correa, El Niño Jesús con ángeles músicos, siglo XVII. Museo Nacional de Arte, México.

Lo que motiva esta breve nota es nuestro descubrimiento de la fuente original grabada en la cual se inspira el artista para hacer su obra, la cual la hallamos en la colección de obras sobre papel de la National Gallery de Praga (República Checa). Al rastrear con mayor cuidado encontramos también ejemplares del mismo grabado en el Philadelphia Museum of Art y en la colección digital Wenceslaus Hollar de la Universidad de Toronto.

La obra de Correa sigue fielmente un grabado realizado por el artista checo Wenceslaus Hollar (Václav Hollar) nacido en 1607, formado posiblemente en Alemania y radicado en Inglaterra a partir de 1637. En 1642 abandonó Londres, posiblemente escapando de la guerra civil que se inició ese mismo año, y se estableció en Amberes hasta 1651 cuando regresó nuevamente a la capital inglesa, una vez concluida la guerra. Falleció en Londres en 1677. Hollar fue un importante grabador, con una obra prolífica en la cual se aprecian innumerables retratos, paisajes, temas religiosos, mitológicos y naturalezas muertas.

El grabado de Hollar es una obra realizada en conjunción con el pintor, dibujante y grabador flamenco Peter Van Avont, nacido en Malinas en 1600 y fallecido en Amberes el primero de noviembre de 1652.

El aguafuerte fue elaborado en Amberes, posiblemente formando parte de una serie de 43 paneles decorativos titulado Paedopaegnino (Childish Game), (Juegos infantiles), grabadas en 1645, 1646 y 1651; en las cuales figuran pequeños querubines en diversas actividades lúdicas como tocar instrumentos musicales, bailar, retozar con diversos animales en bosquecillos, flotar entre nubes, etc. Pero también algunos grabados incorporan la presencia del Niño Jesús y San Juan Bautista Niño compartiendo con querubines en medio de la naturaleza, o pequeños grupos de angelitos portando la cruz en medio del celaje. Incluso se incorporan algunos grabados en los cuales los querubines han sido sustituidos por pequeños sátiros y niños portando guirnaldas a la manera de Baco. En todos los grabados es constante la presencia de figuras infantiles, bien sea con un contenido mitológico o cristiano.

El aguafuerte que motiva esta nota se titula Concierto de querubines en la tierra (Concert of Cherubs on Earth). La pieza nos muestra exactamente la misma composición utilizada por el pintor novohispano, salvo el pequeño querubín del lado derecho de la obra, que es un agregado posiblemente tomado de otro grabado, ya que no guarda relación con el grupo y no figura en el aguafuerte de Hollar.

Fig. 2. W. Hollar, Concierto de Querubines en la tierra, National Gallery, Praga.

En el exhaustivo catálogo que realiza Richard Pennington sobre la obra de Hollar se menciona que el grabado no está firmado. Además lo describe como siete querubines sentados y de pie en la tierra, tocando de izquierda a derecha: timbales, viola, flauta, cuerno, laúd y viola da gamba, mientras uno de ellos dirige a la orquesta. Por lo cual Pennington sostiene que el grabado hace pareja con otro que representa a un Concierto de querubines entre nubes.

Nuestro artista novohispano habría reinterpretado el grabado flamenco convirtiendo al querubín central –que dirige esta singular orquesta- en el Niño Jesús, para ello borra sus alas, agrega una aureola y destaca la figura a través del uso de la luz. También incorpora la partitura musical que sostiene el divino infante, la cual ha sido identificada por historiadores mexicanos, como el Canon tres in unum. JHS, Maria, Joseph, usada por Manuel de Sumaya en una misa de 1714. Mientras el angelito extra, porta la partitura correspondiente a la voz de soprano. Como nos refiere el completo análisis de María Teresa Suárez sobre la pieza de Correa, este himno se cantaba en las fiestas dedicadas a San José, cada 19 de marzo (Soler Frost, 2004:192).

Pero no sólo se queda en estos detalles, ambienta la escena en un jardín terrenal, con un basamento pétreo que cierra la composición en el costado derecho. Además de aprovechar las sombras que cubren a uno de los pequeños angelitos para brindarnos una interpretación muy americana de las castas raciales que rodeaban su cotidianidad. De allí que muchos historiadores mexicanos como Elisa Vargaslugo identifiquen a este angelito como un mulato. Un angelito al cual, paradójicamente, Correa le ha suprimido las alas que si se hallan en el grabado.

Tales interpretaciones efectuadas por Correa nos muestran que los grabados europeos eran fuentes privilegiadas de conocimiento para el artista americano, pero no se constreñían a una simple copia textual de las obras europeas. El artista perfectamente combinaba elementos procedentes de diversos grabados o reinterpretaban sus imágenes agregando elementos que “americanizaban” la imagen. Los procesos de reinterpretación son más complejos y dinámicos de lo que generalmente la historia del arte tradicional ha querido reconocer.

Bibliografía consultada:

Pennington, Richard, A Descriptive Catalogue of the Etched Work of Wenceslaus Hollar 1607-1677. Cambridge, Cambridge University Press, 2002.

Soler Frost, Jaime (edit.) Catálogo comentado del acervo del Museo Nacional de Arte. Nueva España Tomo II. México: Instituto Nacional de Bellas Artes, 2004.

University of Toronto, Wensceslau Hollar Digital Collection http://link.library.utoronto.ca/hollar/

National Gallery in Prague, http://www.ngprague.cz/

lunes, 4 de abril de 2011

La imagen en el barroco: educación, propaganda y devoción

Hemos publicado un nuevo artículo de nuestra autoría en la página de Scrib, en donde puede ser descargado. El texto analiza la importancia que adquiere la imagen religiosa en la época barroca y se citan numerosas fuentes primarias. El mismo fue publicado originalmente en la desaparecida revista Escritos de la Escuela de Artes, UCV.

La imagen en el barroco