lunes, 30 de abril de 2007

Nuestra Señora del Rosario, siglo XVII

La tradición oral cuenta que esta imagen fue obsequiada en el siglo XVI a la ciudad de Caracas por Juan de Austria (1545-1578), hijo natural del rey Carlos I de España. Desde entonces habría sido venerada en la iglesia del convento dominico de San Jacinto, permaneciendo allí hasta que el templo fue derribado, posterior a lo cual se trasladaría a la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia en Caracas. Cuenta la misma tradición popular que a la imagen se le daba el título de "La preciosa".
Por su parte, el historiador y cronista José Oviedo y Baños nos refiere la presencia de una imagen milagrosa de Nuestra Señora del Rosario que se veneraba fervorosamente en el convento de San Jacinto y que había sido obsequiada por el rey Felipe II (1527-1598), siendo "atractivo de la devoción de todos los vecinos, que la reconocen por eficaz patrona contra la violencia de los temblores." En este punto conviene acotar que Oviedo y Baños fue contador de la Archicofradía del Rosario en la iglesia conventual dominica, por lo que es muy factible que no se equivocara al afirmar que la pieza había sido un regalo de Felipe II al fundarse el convento en Caracas, y no de Juan de Austria como sostiene la tradición oral.


Ambas historias nos hablan de una imagen de procedencia extranjera. Sin embargo, podemos asegurar que la Virgen del Rosario que se venera actualmente en la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia no coincide con las características formales de la escultura española del siglo XVI, por lo que creemos que la talla, dádiva del rey Felipe II y titular de la cofradía del Rosario, es otra distinta a la que estudiamos aquí. La pieza que se conserva actualmente en este templo capitalino y que reproducimos acá, es sin duda una de las tantas imágenes procedentes del convento de predicadores, también importada, pero del siglo XVII.

Nuestra pieza es una imagen procesional, con cabeza y brazos policromados y estofados. Bajo la vestimenta posee el típico armazón de madera de una imagen de farol, pero forrada con cuero, el cual se encuentra muy deteriorado. La talla mide aproximadamente 1,68 cm de altura. Adorna su cabeza una corona de metal sobredorado con incrustaciones de piedras de colores y una cruz en la punta, lo que significa la presencia constante de Cristo y el suplicio de la crucifixión. Alrededor de la corona luce una aureola sobredorada. La corona le otorga su jerarquía como reina de reinas y la aureola su espiritualidad como madre de Dios hijo.

En su brazo izquierdo porta a un pequeño Niño Jesús, de madera tallada y policromada, de unos 20 cm de alto, también para ser vestido. La pequeña imagen lleva actualmente un vestido de tela brocada. No existe evidencia de que haya portado una aureola y tampoco ostenta corona, pero unos pequeños orificios en los laterales de la cabeza indican que posiblemente llevaba unas potencias.
En la mano derecha de la Virgen muestra el tradicional rosario. En años anteriores este rosario sustituyó al original que sabemos por el inventario de 1926 medía 1.05 cm con una cruz y un escudo de filigrana de oro con el monograma de la Santísima Virgen de unos 15 cm.

La talla no ha sido restaurada y se encuentra en buen estado de conservación, exceptuando las manos que están astilladas y algo dañadas.
Textos y Fotos: Verónica Leyba
Edición: Janeth Rodríguez
Fuente: Verónica Leyba, Estudio histórico del patrimonio escultórico y pictórico colonial de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia de Caracas, Caracas, UCV, FHE, Escuela de Artes, 2004.

miércoles, 25 de abril de 2007

III Foro sobre Conservación del Patrimonio

La Fundación Conservación del Patrimonio Cultural conjuntamente con el Instituto Metropolitano del Patrimonio Cultural de Caracas, Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), Archivo General de la Nación y la UNU-Biolac, invita a todos los profesionales del área, conservadores, restauradores, científicos, arquitectos, archivólogos, bibliotecólogos, historiadores, estudiantes, etc., a participar en el 3er Foro sobre Conservación del Patrimonio. Documentos, obras de arte, arquitectura y ciencias de la conservación, a realizarse en Caracas- Venezuela, del 6 al 8 de junio de 2007.

Los interesados en participar con sus ponencias, deberán enviar una síntesis de su trabajo escrita en una cuartilla de extensión, fuente Arial tamaño 12, interlineado simple, indicando título y autor (autores) del trabajo, fecha de su realización, conjuntamente con una síntesis curricular del autor. Deberá ser enviado del 11 de abril al 15 de mayo de 2007 para ser evaluado por el comité de selección de la Fundación Conservación del Patrimonio Cultural a través de la siguiente dirección de correo electrónico: foroconservacion3@gmail.com

Se seleccionarán los trabajos que hagan aportes innovadores en el estudio y/o tratamiento de casos específicos en el campo de la conservación y organización documental, artística y arquitectónica. La modalidad de participación será de forma oral o en posters (afiches) informativos, lo cual será decidido por el comité evaluador e informado oportunamente a los participantes seleccionados. Para formalizar su inscripción en cualquiera de las modalidades (ponente, oyente, invitado y posters (afiche)), deberán acceder a la pag. web www.fundacionconservacion.org.ve o comunicarse con los organizadores del foro a través de los siguientes teléfonos (0212) 991-52-56 - 991-64-39

sábado, 21 de abril de 2007

Un historiador del arte nos deja...

El día de ayer, 20 de abril de 2007, falleció Juan Carlos Palenzuela. Nacido en Caracas el 26 de septiembre de 1954 dejó una labor fecunda en 12 libros e innumerables artículos en la prensa nacional dedicados a la crítica del arte. En sus treinta y tantos años de labor se consagró con afán al arte venezolano del siglo XX. Hoy su ausencia dejará un vacío muy difícil de llenar...

Paz a sus restos y la solidaridad con sus familiares y amigos.

Jesús en la columna, ca. 1748

La imagen que reproducimos se encuentra en la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia (Caracas), y ha sido atribuida al escultor tocuyano José Francisco Rodríguez (act. 1747-1808). Su elaboración se podría datar entre 1733 y 1748.

Se conoce que la columna de plata y carey sobre la cual se apoya la figura de Jesús, fue elaborada por el platero Pedro Ignacio Ramos (act. 1739-1781) en 1748, y el carpintero Bartolomé Cardozo quien se encargó del "alma de la pieza". La columna habría sido donada por don Lorenzo Rosel, quien pagó a Pedro Ignacio Varguilla, mayordomo de la cofradía de Ntra. Sra. de Altagracia, para embutir el carey y a Pedro Ignacio Ramos para trabajar la plata. Estos datos se confirman en el inventario elaborado durante la visita del obispo Mariano Martí en 1772, cuando menciona la pieza con su "columna de carey guarnecida de plata que dio de limosna Don Lorenzo Rosel para Jesús en la columna."

Hasta el presente es la única imagen de Jesús atado a la columna conocida en Venezuela, que utiliza un balaustre como pilar siguiendo el estilo de columna adoptada a partir del siglo XVII para representar esta escena de la Pasión. Este balaustre le brindaba mayor credibilidad histórica al copiar algunas reliquias del imperio romano que se conservaban en Roma.
José Francisco Rodríguez figura como el posible autor de la figura de Jesús, gracias a un inventario de alhajas que data de 1785 encontrado por Carlos Duarte en el Archivo Arquidiocesano de Caracas. En este documento se menciona que la imagen de Jesús en la columna se hallaba retocada y encarnada, "construido" por el mayordomo Pedro José Guevara. Éste personaje era cuñado de Rodríguez y ambos vivían en la misma casa. Esto hace suponer que el mayordomo más bien encargó la pieza, o su reparación, a Rodríguez con quien compartía la cotidianidad. Otros documentos de 1731 y 1733 revelan que se estaban reuniendo limosnas para la fábrica de su capilla, por lo cual la imagen ya estaría en proceso de fabricación.
La escultura tallada en madera y policromada representa la escena de la flagelación de Cristo, es decir, el momento en el cual Jesús es atado a una columna para ser azotado por los soldados de Poncio Pilatos. Uno de los aspectos más valiosos de la obra es el detallado trabajo de la madera a la hora de representar las heridas. Así vemos las llagas producidas por los azotes, las líneas de sangre que corren por el rostro y el cuerpo de la escultura, la expresión de dolor en los ojos y los labios entreabiertos.

Textos y fotografías: Verónica Leyba

Edición: Janeth Rodríguez

Fuente: Verónica Leyba, Estudio histórico del patrimonio escultórico y pictórico colonial de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia de Caracas. Caracas, UCV, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes, 2004.

lunes, 2 de abril de 2007

Pieza del mes: Santo Cristo de Burgos

La imagen que reproducimos se encuentra en la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia (Caracas).

Su nombre se origina en un famoso Cristo crucificado del siglo XIII, venerado en el convento de San Agustín de Burgos (España), trasladado a la catedral de esa ciudad en 1836. La imagen española, con cabellos y barba verdaderos (que los fieles aseguran que crecen) está recubierta de cuero que se ha ido oscureciendo con el tiempo, para simular la piel humana. Además lleva a los pies tres huevos de avestruz los cuales simbolizan el nacimiento sin pecado original. La orden agustina difundió esta iconografía y en cada uno de sus conventos se mantenía una capilla dedicada a esta imagen. Aunque otras órdenes religiosas también la veneraron, como los carmelitas de Cuzco que contaban con una copia, y los dominicos de Caracas primeros propietarios de la pieza que exhibimos.

Gracias a un inventario elaborado en 1926, por Monseñor Edmundo Acuña y el presbítero Manuel Arocha Ojeda, se conoce que el Cristo de Burgos que se conserva en la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia fue importado en tiempos de la colonia y venerado en la iglesia del convento de San Jacinto. A raíz de la demolición de este edificio (entre 1837 y 1860) la pieza fue trasladada al templo de Altagracia.




La talla en madera policromada mide un metro sesenta centímetros de altura y representa el momento de la Crucifixión de Cristo. La figura está clavada al tradicional madero en forma de cruz, pintado de color verde oscuro con algunos detalles dorados. Los miembros de Cristo están clavados con 4 clavos de plata, siguiendo la tradición medieval que se mantuvo hasta el siglo XIII. Posterior a lo cual se optó por los tres clavos, (se clavaba un pie sobre el otro).
Años atrás la imagen portaba tres potencias de metal dorado, las cuales han desaparecido al igual que la cartela de INRI (Jesús Narazeno Rey de los Judíos en latín).


A diferencia del Cristo de Burgos español, el Cristo de Altagracia no está desnudo completamente, ya que desde la cadera hasta las rodillas se dejó la madera sin trabajar con un formato triangular, sobre el cual se extiende un paño de pureza. El resto de los atributos están presentes como los huevos de avestruz (que sólo lleva dos), aunado a un pedazo de queso y de pan. Estos alimentos tallados en la madera recuerdan, según el párroco actual, la devoción de los campesinos a la imagen y al cuerpo de Cristo ofrecido en la Eucaristía.




Los detalles de las venas, llagas, y la herida del costado atravesada por la lanza romana, nos hacen pensar que se trata del momento justo después de la muerte. Cristo tiene los ojos entreabiertos y el rostro cabizbajo, inclinado hacia su derecha. Con la cabeza coronada de espinas y llena de sangre, la escultura se muestra lo suficientemente dramática y expresiva para mostrar el último momento de la Pasión.


La imagen está revestida con un paño de pureza color blanco, todo bordado con hilos dorados que figuran rosas rojas, las cuales representan en algunos casos la sangre derramada por Jesús.



Textos: Verónica Leyba
Edición: Janeth Rodríguez
Fotos: Verónica Leyba
Bibliografía: Verónica Leyba, Estudio histórico del patrimonio escultórico y pictórico colonial de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia de Caracas. Caracas: UCV, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes, 2004.